Hoy se debate sobre el financiamiento que Italia recibirá de la Unión Europea, sobre su monto ‎total y bajo qué condiciones llegará. ‎
Bruselas está enviando mensajes tranquilizadores. Pero, dado el hecho que ese financiamiento ‎adoptará principalmente la forma de préstamos, varios economistas ya comienzan a lanzar ‎advertencias: existe un peligro de fuerte endeudamiento y de una subsiguiente pérdida de ‎soberanía económica. ‎
La atención político-mediática se concentra también sobre las relaciones entre Italia y la Unión ‎Europea, un tema importante que, sin embargo, no debe separarse de la cuestión de las ‎relaciones entre Italia y Estados Unidos, algo de lo que nadie habla, ni en el parlamento ni en los ‎grandes medios de difusión. ‎
Todavía se desconocen ‎las implicaciones del plan de «asistencia» a Italia anunciado el 10 de ‎abril por el presidente Trump [1]. ‎